Los narcisistas cuentan la historia desde el momento en que llegaste a tu punto de quiebre, pero nunca la empiezan desde cuando ellos comenzaron a romperte —mental, emocional y espiritualmente—.
Vuelven a contar el final como si fuera el principio.
Resaltan tu reacción, pero borran sus acciones.
Señalan tus lágrimas, pero esconden los meses o años que las provocaron.
Para los demás, parece que tú “cambiaste”.
Como si de la noche a la mañana te hubieras vuelto enojada, distante, inestable o difícil.
Pero lo que no ven es la lenta erosión de tu paz, tu confianza y tu sentido de quién eres, que ocurrió mucho antes de que levantaras la voz o decidieras irte.
Nunca mencionan los silencios como castigo.
Los insultos sutiles disfrazados de bromas.
El gaslighting que te hizo dudar de tu memoria.
La manipulación que te hizo cuestionar tu valor.
Porque si contaran la historia desde el verdadero inicio, la gente entendería por qué te rompiste.
Verían que tu punto de quiebre no fue locura… fue supervivencia.
Así que reescriben la historia.
Se saltan los capítulos en los que te desgastaron día a día.
Avanzan rápido hasta el momento en que finalmente reaccionaste y dicen:
“¿Ves? Así es como realmente es.”
Pero la verdad es que quien llegaste a ser al final fue una respuesta a quienes ellos fue
ron desde el principio.











