martes, 26 de mayo de 2026

... Quién se ha llevado mi queso

 


Hay una trampa silenciosa en la que caemos casi todos: la de seguir llamando amor a lo que ya hace tiempo que dejó de serlo. 


La de confundir lealtad con resistencia. 


La de quedarnos en lugares que nos agotan porque marcharnos nos parece una derrota.


Pero nadie te habló de esto: que a veces el acto más valiente no es quedarse. Es soltar.


Hay personas que llegaron a tu vida para enseñarte algo, no para quedarse. 


Y cuando ya cumplieron ese propósito, aparece una tensión extraña, una incomodidad que no sabes nombrar, un peso que no recuerdas haber cargado antes. 


Eso que sientes no es confusión. Es señal.


La vida tiene una inteligencia propia que pocas veces comprendemos desde la razón. Casi siempre la entendemos desde el cuerpo, desde ese nudo en el estómago que aparece cuando algo ya no encaja, aunque en el papel todo parezca correcto. 


Aprender a leer ese lenguaje es uno de los aprendizajes más importantes que existen, y también uno de los más ignorados.


Porque crecer no siempre es sumar. A veces crecer es tener el coraje de dejar espacio vacío, de atravesar la incomodidad de la ausencia, de confiar en que lo que se va abre paso a lo que viene. 


Y lo que viene, cuando llega desde la libertad y no desde el miedo, siempre llega mejor.


Si algo de esto ha resonado en ti, quizás también resuene en alguien que conoces. 


Compártelo con esa persona que quizás hoy necesita recordar que soltar no es perder, sino hacer sitio para algo mejor.


Con amor del bueno,

Álex

lunes, 25 de mayo de 2026

... Separarse de los demás

 


- foto propia -

《Un golpe de madurez implica aceptar que las relaciones sociales presentan un componente efímero que se cumple en numerosos casos a lo largo de nuestra vida.

A lo largo de nuestra trayectoria vital, nos cruzaremos con numerosos individuos que presentarán diversa relevancia en el transcurso de nuestra vida. Si bien muchos de ellos estarán ahí hasta el final de nuestros días, otros caminarán una senda que irremediablemente acabe por distanciarnos con respecto al espacio y el tiempo entre ambos.

Se trata de un aspecto propio de nuestra naturaleza como especie, en el que cada decisión supone multitud de consecuencias, siendo algunas de ellas totalmente externas a nuestra consciencia. Y es que, con el tiempo, nuestra visión acerca de nuestras diferentes relaciones sociales irá cambiando conforme a la experiencia que adquiramos.

Relaciones circunstanciales

"Crecer es empezar a separarse de los demás, claro, reconocer esa distancia y aceptarla. El entusiasmo de aquellos encuentros juveniles con personas que despertaban nuestro interés se basaba en que dábamos por supuesto una permeabilidad, pero son momentos extraordinarios y fugaces, a los que no se puede pedir continuidad, vigencia permanente", escribió la autora. Aspirar a que duren para siempre no es más que una idea generada en el momento de su máximo esplendor.

Sin embargo, los humanos somos seres cambiantes, tanto física como intelectualmente, lo que provoca que nos movamos en diferentes ámbitos hasta encontrar en el que nos sintamos más reconfortados. Esta realidad implica marcar ciertas distancias con respecto a parte de nuestro círculo, como una barrera inconsciente que distancia a los implicados de manera progresiva. Madurar es entender la inevitabilidad de este escenario.》


Artículo: Alma, Corazón, Vida. 16 de mayo de 2026.

Carmen Martín Gaite, escritora. 



miércoles, 13 de mayo de 2026

... Verdades difíciles de aceptar

 


- foto de autoría propia - isaPetricor 


Cuando las personas buenas son lastimadas no hace ruido no gritan, no buscan venganza simplemente sienten profundamente en silencio y ese silencio, pesa más que mil palabras.

Las personas buenas no se van a la primera.

Porque hay algo que bien pocos entienden y es que las personas buenas no reaccionan como el resto, no se defienden atacando, no hieren para sanar su propio dolor, ellas se quedan un momento más pensando dudando intentando entender que salió mal pero llega un punto en el que algo cambia y no se nota de inmediato aprenden a retirarse sin ruido y tú ni siquiera te das cuenta al principio de una distancia silenciosa, siguen siendo amables siguen elegantes tratando con respeto lo que antes era amor ahora es costumbre no hay despedidas dramáticas cuando la persona buena se rompe por dentro aprende a no insistir, a retirarse sin hacer ruido. No se vuelve mala.


... reflexión online ...

sábado, 9 de mayo de 2026

... Suelen malinterpretarse

 


_ foto propia _

<< La psicología dice que las personas a las que no les importa lo que piensen los demás no son frías ni distantes, sino que se trata de un cambio más profundo. El desinterés suele ser una forma de estabilidad que no necesita confirmación constante.

Hay personas que parecen no inmutarse ante la mirada ajena. No explican cada decisión, no buscan aprobación y no ajustan su conducta para encajar. Y eso, muchas veces  se interpreta como frialdad 

En un entorno donde la validación social es casi automática-likes, opiniones, expectativas- apartarse de ese circuito puede resultar incómodo para los demás. Lo diferente suele confundirse con lo distante.

Pero la psicología plantea otra lectura, no se trata de indiferencia emocional, sino de un cambio más profundo en la forma de relacionarse con uno mismo y con el entorno.

Quienes realmente dejan de depender de la opinión externa no se desconectan de los otros. Más bien, dejan de usar esa mirada como medida constante de su valor.

Cuando la opinión externa se convierte en ruido de fondo. El proceso no ocurre de un día para otro. Implica desarrollar un nivel de autoconocimiento en el que las opiniones ajenas dejan de ser determinantes y pasan a ser solo una información más, no una guía central.

A partir de ahí, aparecen patrones que suelen malinterpretarse .

• No reaccionan de forma automática a la aprobación o al rechazo. No es que no registren lo que otros piensan, sino que no lo convierten en una urgencia emocional. Las opiniones externas pierden peso en la toma de decisiones.

• No necesitan agradar constantemente. Dejan de ajustar su comportamiento para encajar en cada contexto. Esto puede parecer distancia, cuando en realidad es coherencia interna.

• Escuchan sin sentirse definidos por lo que oyen. La opinión ajena se vuelve informativa, no determinantes.

• Tienen un criterio propio más estable. Al conocerse mejor, dependen menos de señales externas para decidir. Esto no reduce la duda constante y la necesidad de validación.

• No invierten energía en impresionar. Parte del cambio implica notar cuánto desgaste genera intentar cumplir con expectativas ajenas. Al soltar eso, aparece una forma más directa de actuar.

• Pueden parecer selectivos en sus vínculos. No buscan aprobación masiva, sino relaciones donde haya afinidad real. Esto puede ser leído como frialdad, aunque responda a una elección consciente.

• Muchas personas viven bajo el llamado "efecto foco", creyendo que los demás los observan más de lo que realmente ocurre. Quienes logran soltar esa idea reducen la ansiedad social.

• Se enfocan en lo que consideran importante. Al dejar de responder a cada expectativa externa, pueden dedicar más energía a lo que realmente valoran. Esto suele dar una sensación de dirección más clara.

• No se desconectan emocionalmente, sino que priorizan distinto. Pueden ser profundamente empáticos o presentes, pero ya no necesitan demostrarlo constantemente ni validarlo desde fuera.

• Construyen su identidad desde dentro,  no desde la reacción. La diferencia central es que su sentido de identidad no depende de cómo son percibidos, sino de cómo se perciben a sí mismos.

En definitiva, lo que parece desinterés suele ser otra cosa: una forma de estabilidad que no necesita confirmación constante.

La paradoja es que, cuanto menos alguien depende de la opinión ajena, más libre de vuelve para conectar de manera genuina. Porque ya no está ocupado en sostener una versión de sí mismo para los demás, sino en ser.

........ Psicología on line ......

domingo, 3 de mayo de 2026

miércoles, 15 de abril de 2026

... Perdedores éticos

 



✓ Los perdedores éticos son los grandes triunfadores de la vida, pues se respetan a sí mismos y no contaminan sus acciones por un resultado.

El perdedor ético se enfoca más en el sentido de lo que pretende que en el resultado de sus esfuerzos. Este tipo de personas obedecen a su conciencia, y no a las circunstancias o a las modas ideológicas o culturales.

Lo que define al perdedor ético es su adhesión a unos principios y a unas reglas de juego. Si ganar implica pasar por alto esos valores o esas normas, prefiere perder.

El perdedor ético es ante todo alguien libre que tiene suficiente que puede ir más ligero por la vida, sin deber o deberse a nadie.   ✓

-texto on line 

_elena sànchez cuenca _

... Quién se ha llevado mi queso

  Hay una trampa silenciosa en la que caemos casi todos: la de seguir llamando amor a lo que ya hace tiempo que dejó de serlo.  La de confun...