sábado, 18 de octubre de 2025

... Cuando me di mi lugar

 

 

Cuando me di mi lugar, muchos se fueron.

Y está bien.

No todos saben cómo tratar a alguien que ya no se conforma con migajas.

Dejé de justificar ausencias, de aceptar excusas disfrazadas de cariño, de callar para no incomodar.

Aprendí que quien realmente quiere estar, lo demuestra sin que uno tenga que pedirlo.

Cuando me di mi lugar, entendí que el amor propio no es egoísmo, es necesidad.

Es sostenerse cuando nadie más lo hace.

Es decir "no" aunque tiemble la voz.

Es cerrar puertas aunque duela, porque la paz vale más que la costumbre.

Cuando me di mi lugar, comencé a vivir más liviano.

Menos culpas, menos cargas, menos gente que solo estaba por conveniencia.

Y más yo.

Más de lo que merezco, más de lo que soy, más de lo que soñaba.

Darse el lugar no es alejarse de los demás, es acercarse a uno mismo.

Y desde ahí, todo comienza a florecer.


Reflexión ^ es


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