lunes, 9 de febrero de 2026

"... Cuidadosamente orquestado

 


Un narcisista nunca se va con las manos vacías.

No abandona por un arranque de ira, ni porque de repente “se cansó”. No. Cuando un narcisista termina contigo, lo hace porque ya tiene otra puerta abierta, otro escenario preparado, otro público listo para aplaudirle

Lo que a ti te parece un abandono repentino, en realidad es un plan cuidadosamente orquestado.

Mientras tú aún creías en la promesa de la relación, él ya estaba sembrando en otro lado, conquistando, manipulando, convenciendo a alguien más. No se va hasta asegurarse de tener quién le aplauda, quién le valide su ego insaciable.

Para el narcisista, tú nunca fuiste una pareja: fuiste un recurso, una herramienta para inflar su ego, para alimentar esa máscara que tanto le cuesta sostener. Cuando dejas de ser útil, cuando empiezas a ver detrás de su careta, no intenta reparar el daño, simplemente te reemplaza.

Y lo más cruel: ni siquiera esperan a que el vacío duela. Saltan de inmediato a otra “relación”, no porque amen de verdad, sino porque temen enfrentarse a la soledad, a esa verdad incómoda que revela quiénes son realmente sin sus máscaras. La soledad los aterra, porque los obligaría a mirarse en el espejo, sin disfraces, sin excusas.

No te culpes. No fue falta de amor de tu parte, ni que no dieras suficiente, ni que “fallaras”. El problema no fuiste tú. Fue la incapacidad de esa persona para amar de verdad, para vivir un amor con compromiso, empatía y profundidad.

Lo que para ti fue traición, para ellos fue solo estrategia.

Y aunque duela, entender esto con claridad es el primer paso para sanarte, para liberarte y volver a encontrarte. Porque mereces ser amado con honestidad, con respeto, con toda la ternura que tú entregaste sin condiciones.

Recuerda: tú no fuiste el problema. Tú solo fuiste la persona que se cansó de esperar, la que se dio cuenta de que mereces algo mucho más real y auténtico.

Y ese acto de amor propio será tu mayor victoria.

_ reflexión on line 

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... Es caprichoso el azar

  ... fue sin querer, es caprichoso el azar. no te busqué, ni me viniste a buscar... tú estabas donde no tenías que estar  y yo pasé... pasé...