Reapertura del Café Gijón.
El más celebre y superviviente de los cafés históricos madrileños volvió a abrir sus puertas hoy junto a su terraza en el bulevar central de Recoletos. La decoración interior se mantiene tras la reforma aunque el toldo granate con las letras del café se cambió por el que vemos en la foto.
El día de San Isidro de 1888 Gumersindo Gómez estableció un café en la zona más céntrica, señorial y burguesa del Madrid de la época bautizándolo con el nombre de su ciudad natal, Gijón. Al ser lugar de paseo con buen tiempo sus refrescos y meriendas le dieron fama pronto. Además la cercanía de teatros, bancos y lugares de cultura y administración hizo que personajes de las letras, artistas y autores teatrales, del arte, políticos y hasta miembros de la realeza frecuenten el local que, como era habitual en los muchos cafés de la corte, empiezan a crear tertulias que dieron celebridad al café y que llegan hasta casi el cierre del mismo. Los camareros, el cerillero, los clientes asiduos formaron su alma y leyenda reflejada en artículos, películas y novelas. En los cincuenta fundó el premio literario que lleva su nombre que, junto al premio de las Cuevas Sésamo ya desaparecidas, estimularon la vida cultural madrileña de aquel tiempo. Tras el cese familiar un importante grupo hostelero se hizo cargo del negocio que hoy, por suerte, vuelve a brillar en la ciudad.
«La primera noche que entré en el Café Gijón puede que fuese una noche de sábado. Había humo, tertulias, un nudo de gente en pie, entre la barra y las mesas, que no podía moverse en ninguna dirección, y algunas caras vagamente conocidas, famosas, populares, a las que en aquel momento no supe poner nombre. Podían ser viejas actrices, podían ser prestigiosos homosexuales, podían ser cualquier cosa. Yo había llegado a Madrid para dar una lectura de cuentos en el aula pequeña del Ateneo, traído por José Hierro, y encontré, no sé cómo, un hueco en uno de los sofás del café.»
La noche que llegue al Café Gijón.
Francisco Umbral.
Foto.: Fnav.

Café Gijón, nada qué decir.
ResponderEliminarGrande !!! Francisco Umbral.